Los «retratos» de estas hormigas revelan lo diversas y hermosas que son

El fotógrafo Eduard Florin Niga ha producido una serie de «primeros planos» de hormigas que «han abierto las puertas de un mundo completamente nuevo».

Por Douglas Main
fotografías de Eduard Florin Niga
Publicado 11 may 2021, 12:50 CEST
Fotografía de la hormiga Gigantiops-destructor

Esta hormiga, Gigantiops desctructor, vive en Sudamérica y es la especie de hormiga con los ojos más grandes respecto al tamaño de su cabeza.

Fotografía de Eduard Florin Niga

La hormiga plateada del Sáhara puede recorrer las ardientes arenas del norte de África a velocidades de vértigo, a casi un metro por segundo.

A veces, llaman a la hormiga Cephalotes atratus «la Darth Vader del mundo de las hormigas». Con una gran cabeza aplanada y un cuerpo esbelto, puede planear entre las copas de los árboles de los bosques sudamericanos. Y después está la hormiga cortadora de hojas: algunas tienen un exoesqueleto cubierto de roca y cultivan hongos bajo tierra con fragmentos de plantas masticadas, desarrollando la agricultura millones de años antes de que existieran los humanos.

Recientemente, Eduard Florin Niga fotografió tanto estas como otras especies para su nuevo libro Ants: Workers of the World, que se publicará el 18 de mayo. El objetivo de Niga con este libro y con su trabajo en general es mostrar al mundo el fascinante universo microscópico que existe a nuestro alrededor, pero que normalmente es imposible ver.

La Diacamma rugosum, autóctona de Borneo, es una de las pocas especies de hormigas sin reina. En su lugar, las obreras compiten en largos torneos para determinar quién podrá poner huevos.

Fotografía de Eduard Florin Niga

La hormiga plateada del Sáhara (Cataglyphis bombycina major) es una de las más rápidas del mundo; puede mover su pequeño cuerpo a casi un metro por segundo.

Fotografía de Eduard Florin Niga

«Lo que me atrajo en un principio era ver cómo cobraba vida este micromundo», cuenta el fotógrafo. Y al observarlo durante un tiempo, aprendió «lo fenomenales que son sus sociedades, mucho más sofisticadas e interesantes que las nuestras».

Estos «primeros planos» de hormigas han sido reveladores para algunos entomólogos, que ahora observan a sus sujetos de estudio con un detalle sin precedentes.

«Las fotografías de Eduard han abierto las puertas de un mundo completamente nuevo para mí», dice Roger Strotmann, investigador de hormigas independiente de Alemania y colaborador de Niga. «Hay muchos detalles morfológicos que nunca habría descubierto sin su trabajo».

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    Los científicos saben muy poco sobre esta especie, Polyrhachis medusa, de Tanzania.

    Fotografía de Eduard Florin Niga

    Una hormiga Camponotus sericeiventris de México.

    Fotografía de Eduard Florin Niga

    La Gnamptogenys bicolor, que vive en China y otros países cercanos, tiene marcas iridiscentes en la cabeza que podrían servir como método de camuflaje.

    Fotografía de Eduard Florin Niga

    Una hormiga cortadora de hojas, Atta cephalotes, que cultiva hongos en cámaras subterráneas.

    Fotografía de Eduard Florin Niga

    ¿Dónde están los ojos? 

    Aunque de niño Niga sentía interés por los insectos, cuando vivía en una zona rural de Rumanía, esa llama no se reavivaría hasta hace unos años. Fue cuando su hija vio una hormiga en un parque de Londres y preguntó: «¿Dónde están los ojos?».

    Niga no conocía la respuesta. Así que desempolvó las habilidades fotográficas que había aprendido durante unos cuantos años como agente de policía en Rumanía, documentando escenas del crimen. (Actualmente vive en Londres y enseña inglés y matemáticas.)

    Ahora, Niga puede responder a su hija. Aquí están sus ojos. Y aquí, y aquí. Algunas, como las hormigas guerreras o legionarias, están prácticamente ciegas y se orientan utilizando el olfato y el tacto. Pero otras, como la Gigantiops destructor, tienen ojos enormes que cubren gran parte de su cabeza, lo que probablemente ayude a estas hormigas saltadoras a brincar por la selva amazónica para alimentarse de néctar y pequeños artrópodos. Por su parte, las hormigas plateadas del Sáhara tienen tres ojos en el centro de la frente para detectar la luz.

    La hormiga bala o tocantera, Paraponera clavata, es autóctona de Latinoamérica y es el insecto con una de las picaduras más dolorosas.

    Fotografía de Eduard Florin Niga

    Otra hormiga del género Camponotus, un grupo de hormigas grande y complejo compuesto por más de mil especies.

    Fotografía de Eduard Florin Niga

    Una hormiga Pogonomyrmex maricopa, que vive en Arizona y otros estados cercanos. Estas hormigas tienen un veneno potente, más que el de las abejas, que puede causar un dolor intenso.

    Fotografía de Eduard Florin Niga

    Una obrera Polyrhachis beccarii, autóctona del Sudeste Asiático, cubierta de pelos dorados.

    Fotografía de Eduard Florin Niga

    ¿Cómo hizo estas fotografías?

    Para crear estos primeros planos, Niga construyó una plataforma en su casa de Londres que saca instantáneas de la cabeza de la hormiga región por región. A veces, conseguir la imagen de una cabeza requiere sacar más de mil fotografías, empleando aumentos de hasta 20 veces. Normalmente, las hormigas estaban muertas cuando las fotografiaba, aunque a veces Niga rehidrataba especímenes secos antes de la sesión de fotos para que se parecieran más a cómo eran en vida. Obtuvo sus especímenes de decenas de colaboradores de todo el mundo, normalmente por correo postal.

    Tras sacar todas las fotos, Niga las une utilizando software de edición. El resultado suele ser impresionante: por ejemplo, pensaba que las hormigas Polyrhachis no eran muy vistosas hasta que su imagen mostró que estaban cubiertas de pelitos dorados.

    Eleanor Spicer Rice, investigadora de hormigas independiente que escribió el texto del libro de Niga, se quedó sorprendida al ver que muchas hormigas son iridiscentes, con exoesqueletos metálicos y brillantes. Los científicos creen que esta coloración podría hacer que las hormigas se parezcan a una ramita cubierta de rocío, lo que ayuda a evitar la detección de los depredadores.

    La cabeza ancha de la Cephalotes atratus la ayuda a planear entre las copas de los árboles de las selvas de Sudamérica.

    Fotografía de Eduard Florin Niga

    Trabajar en el libro permitió que Spicer Rice recordara el motivo de su amor por las hormigas:  «Hay muchas clases diferentes y son tan extrañas y hermosas, están a nuestro alrededor».

    Y no hay que alejarse mucho para apreciarlas, dice Spicer Rice, que vive en Raleigh, Carolina del Norte. Existen al menos 15 000 especies de hormigas en todo el mundo y probablemente haya especies muy interesantes en nuestros jardines o bajo las aceras.

    Por ejemplo, en la costa este de Estados Unidos vive una especie llamada hormiga esclavista porque roban las pupas de otras especies y las crían como si fueran suyas. De esta forma, consiguen obreras sin gastar energía en criarlas, explica Spicer Rice. También están las hormigas de pavimento. Viven dentro y debajo del hormigón en zonas urbanas de todo el mundo y libran guerras espectaculares en primavera.

    «Las personas suelen pensar en las especies que las molestan», dice Spicer Rice. «Pero el mundo tiene muchas que hacen cosas impresionantes».

    Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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