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Ilustración de la actividad detectada en el centro de la Vía Láctea

Ilustración de la actividad detectada en el centro de la Vía Láctea

9 de enero de 2017

Este agujero negro gigante en el centro de nuestra galaxia está disparando bolas del tamaño de planetas – y una de ellas podría estar volando a toda velocidad a varios miles de millones de años luz de la Tierra.

Es un fenómeno muy curioso, dado que la idea dominante hasta ahora era que los agujeros negros absorbían materia más que la expulsaban. Sin embargo, las simulaciones más recientes de Eden Girma, estudiante de la Universidad de Harvard, presentadas el pasado 4 de enero durante uno de los mítines anuales de la American Astronomical Society en Texas, sugieren que el enorme agujero negro de nuestra galaxia podría ser el responsable de la existencia de una cantidad inmensa de esta masa que deambula por el espacio.

“Nuestra galaxia podría estar llena de cientos de millones de estos fragmentos fríos, que son restos de estrellas”, explica Girma.


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Estos cuerpos rojos con forma de planeta se forman de la manera más extraña. Cada 10.000 años aproximadamente, una estrella orbita muy cerca de Sagitario A*, el agujero negro supermasivo que se encuentra en el centro de la Vía Láctea. Cuando esto ocurre, la vida de la estrella entendida como objeto redondo e incandescente termina. La fuerte gravedad del agujero negro altera y rompe la estrella, dejando serpentinas de gas repartidas por el corazón de la Vía Láctea.

Esta parte de la historia ya se conocía, pero no lo que ocurre después y ahí es dónde entran en juego Girma y su mentor, James Guillochonsimularon 50 fragmentaciones de estrellas y observaron cómo la materia comenzaba a unirse de nuevo, haciéndose una bola y formando acumulaciones de gas y polvo con forma y tamaño de planeta.

“Mientras que los cambios en las mareas en el centro galáctico han sido objeto de investigación desde finales de los 80, la idea de que objetos complejos puedan formarse a partir de este proceso es muy innovadora”, cuenta Girma.


Galería de imágenes: La Vía Láctea


Masa fría

En las simulaciones, crecieron más de 11.473 cuerpos a partir del centro de la estrella -  todos más grandes que Neptuno y en ocasiones más extensos que Júpiter. Después, el agujero negro lanza estas bolas gaseosas al espacio, en ocasiones a más de 32 millones de kilómetros por hora.

De estos planetoides recién formados, aproximadamente el 95 por ciento se lanzaron desde la galaxia hacia los alrededores cósmicos que separan la Vía Láctea del final de la siguiente galaxia. Un porcentaje mucho más pequeño se quedó atrapado en Sagitario A*, destinado a orbitar eternamente el gigante exótico que destruyó su estrella matriz.

Menos del uno por ciento de la cantidad total de bolas con forma de planeta expulsadas se encuentran ahora deambulando por los bordes de la Vía Láctea, a aproximadamente seiscientos años luz de la Tierra.

Es un escenario interesante y plausible, declara Andrea Ghez una experta de la UCLA en las travesuras de Sagitario A*.


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Si Girma y Guillochon están en lo cierto sobre la frecuencia con la que Sagitario A* destruye las estrellas que pasan por él, entonces podría haber millones de estos cuasi-planetas raros en la Vía Láctea. Muchos de ellos podrían ser intrusos de las galaxias vecinas, lanzadas al espacio por sus respectivos agujeros negros centrales simulando una partida de pinball intergaláctica.

“Normalmente, estos fragmentos viajan a velocidades muy elevadas y pueden salirse de la galaxia”, explica Girma. Esto plantea la siguiente pregunta: ¿Cuántos de los fragmentos estelares que deambulan por la Vía Láctea se crearon en otras galaxias?

Lo que aún no se sabe es si reconoceríamos una de estas bolas si la viéramos. Sin una estrella a la que pertenecer, los planetoides se enfrían hasta una temperatura que hace que encontrarlos sólo sea posible si se tienen ojos con visión infrarroja. Incluso con ellos, los científicos no están seguros de que se encontrasen huellas de su origen estelar o extragaláctico. 


Galería de imágenes: Agujeros negros masivos

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