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Tras un año en la cúpula, los miembros de la tripulación salen del hábitat de HI-SEAS en las laderas del Manua Loa, el 28 de agosto.

Tras un año en la cúpula, los miembros de la tripulación salen del hábitat de HI-SEAS en las laderas del Manua Loa, el 28 de agosto.

Cortesía de la Universidad de Hawaii

En Manua Loa, Hawaii, Sheyna Gifford coge unas cuantas rocas volcánicas de color rojizo, entierra su nariz entre ellas y respira. “Wow”, dice. “En ningún otro planeta me siento como en casa”.

Gifford, médico y periodista, acaba de completar la simulación de un año de la misión a Marte, en la que ha vivido junto a otros cinco miembros de la tripulación en una cúpula de dos pisos situada a 2.500 metros de altura, en las laderas de Manua Loa, la cuarta iteración del proyecto HI-SEAS (Hawaii Space Exploration Analog and Simulation). 

El domingo 28 de agosto fue la primera vez que la tripulación salió del Marte terrestre sin trajes espaciales, desde agosto del año anterior. Durante 365,5 días trabajaron, vivieron, cocinaron, se refugiaron y temblaron juntos en los días especialmente fríos. Sin visitas de sus amigos ni llamadas a sus familias, sin nadie en quien confiar, solo los unos en los otros.




Gifford mantiene la mano en alto sintiendo el aire húmedo que recorre la montaña. “Me siento muy bien”, afirma.

Ha sido un año muy largo para ellos, encerrados constantemente, y su reentrada en el mundo supone no solo hacer frente a una avalancha de periodistas, sino también a un montón de sensaciones mundanas que de algún modo se han vuelto más significativas. Entre ellas, la del aire fresco.

“El océano huele tal y como lo recordaba. Pero ahora la pregunta es: ¿cómo de preciso es mi recuerdo? La memoria no es infalible. La única forma de saber si tengo razón es ir allí inmediatamente.¡Vamos!”, declara Gifford. Después mira hacia las mesas donde sus compañeros “lavanautas” disfrutan de la primera fruta fresca y la primera pizza en un año.

“Ellos comiendo y yo oliendo la tierra”, dice sonriente.




Un experimento social

Esta misión ha sido la más larga en la que una tripulación ha permanecido en la versión hawaiana de Marte. Las simulaciones previas en el estudio subvencionado por la NASA, llevado a cabo por la Universidad de Hawaii en Manoa, duraron entre 4 y 8 meses. Las próximas misiones, programadas para 2017 y 2018, durarán 8 meses cada una.

En cada ocasión, los investigadores seleccionan a una tripulación de seis miembros y les proponen el desafío de sobrevivir en una cúpula sin aislamiento que funciona con energía solar y se encuentra equipada con todos los lujos que uno podría encontrar en un hábitat interplanetario.

La tripulación disfrutó de comodidades como baños secos ecológicos (que funcionan mediante compostación), carne seca congelada ysuministros médicos limitados (aunque afortunadamente no hubo ninguna lesión importante). 

También vivieron con comunicaciones con 20 minutos de retraso con las personas de fuera de la cúpula, y un espacio personal para vivir que era más pequeño que los armarios de los hoteles de la zona. El entretenimiento incluía apasionantes rondas de Generala y bailar salsa. Se les había recomendado a los miembros del equipo traer un libro electrónico y un ukelelepara combatir el aburrimiento, entre otras cosas.

Esta misión no puede simular completamente cómo sería vivir en Marte, ya que la gravedad terrestre no coopera precisamente, por ejemplo. 




“Si eres el tipo de persona que no puede evitar la incredulidad –que sabe que sí hay aire en la esclusa, que sabe que podría salir de la cúpula si quisiera– probablemente no eres el tipo de persona que querría participar en esta misión”, explica Andrzej Stewart, el oficial de máquinas de la misión. “Tienes que deshacerte de la incredulidad al menos un poco para realmente vivir la experiencia completa”.

Pero los proyectos como HI-SEAS pueden ayudar a los científicos a aprender cómo trabajarían juntos los grupos pequeños en el contexto de un viaje al espacio profundo. ¿Qué es lo que hace que una tripulación sea eficiente? ¿Cuándo y por qué se desmoronan las cosas? ¿Cuáles son los efectos psicológicos de estar aislado de tus amigos y tu familia? ¿Cómo entrenar a la tripulación para tolerar entornos estresantes?

“Esto va de la unión y el rendimiento de la tripulación, ¿cómo mantener unido a un equipo? ¿Cómo seleccionar a una tripulación y entrenarla para que sea fuerte?”, se pregunta la investigadora principal del proyecto HI-SEAS, Kim Binsted, la primera persona que felicitó a la tripulación cuando abrieron la escotilla y salieron al mundo real. 

“Lo que hemos descubierto es que no existe ningún truco de magia para evitar el conflicto, sino que todo depende de cómo respondes a ello. No solo como individuos, sino como grupo”. 

Esto también se aplica a la vida real, añade la comandante de la tripulación Carmel Johnston, experta en ciencias del suelo. “Pero la forma de llevarlo en una cúpula o en un espacio limitado es muy diferente a si pudieras simplemente marcharte”, explica. “Queremos aprender todo lo que puede salir mal antes de que salga mal en el espacio y así poder evitar que ocurra”.




Una simulación dentro de la simulación

Al menos dos de los miembros de la tripulación vivieron muertes de familiares mientras estaban en la simulación. Otros se perdieron bodas y nacimientos. Las fiestas iban y venían, y ellos las celebraron por mensajes de texto, emails o mensajes de vídeo grabados.

Sin embargo, esta tripulación tuvo la ventaja de poder probar un nuevo componente de realidad virtual. Por primera vez, los investigadores activaron un entorno de realidad virtual dentro del hábitat que permitiría al equipo construir sus propias realidades y experimentar 30 entornos diferentes de realidad virtual, así como “vivir” los mensajes enviados desde sus casas.

Algunos de esos mensajes, como explicó la investigadora Peggy Wu, eran miembros de su familia disfrutando de la comida de Acción de Gracias, por ejemplo (una escena grabada con la ayuda de sus amigos en la que los miembros de la tripulación podían sumergirse). El objetivo, explica Wu, era ver si la realidad virtual podría servir para facilitar la conexión y aliviar el estrés que provoca el aislamiento en las misiones de espacio profundo.

Aunque acaba de empezar a examinar un año entero de datos, los informes de la primera mitad de la simulación parecen prometedores. El miembro del equipo Tristan Bassingthwaighte fue probablemente quien mejor se lo pasó creando su propio entorno de realidad virtual, que tomó la forma de una elaborada casa de árbol

Seleccioné uno de los modelos de casa más grandes que había y lo puse allí arriba, y simplemente me volví loco”, afirma Bassingthwaighte, estudiante de arquitectura. “Creé una sala de estar gigante, llena de arte natural y una cascada con un tigre como guardián. Puse un par de ranas por ahí, un bar y una mesa de billar, unas bañeras en un balcón, unas cuantas cascadas y un barco pirata en la parte trasera de la casa… Simplemente cualquier cosa que pudiera hacer para divertirme, me llevó tres semanas”. 




Aparte de la realidad virtual, el tiempo y el espacio personal estaban bajo mínimos. Salir del hábitat de la cúpula significaba aventurarse al exterior en un traje espacial y enfrentarse a kilómetros de roca volcánica desmenuzada y afilada. Escoger con cautela el camino a través de un montón de rocas es en sí mismo complicado, pero con un traje espacial puede ser desastroso. Aun así, para Bassingthwaighte una de esas excursiones fue el único momento a solas que tuvo. Vagó por la ladera con su radio apagada, cantando a AC/DC y Martin Sexton a gritos durante unas pocas horas. 

Fue probablemente la única ocasión en la que pude estar solo en todo un año”, explica. “Es necesario desconectar y tener tiempo para ti mismo. Las personas son seres sociales, pero no todo el tiempo”. 

Nadie cuestiona que las exigencias físicas de un viaje espacial son enormes. Vivir en Marte con una atmósfera irrespirable, la falta de agua líquida en superficie, y la tierra tóxica supondrían un desafío incluso para el más duro de los astronautas. Pero las exigencias psicológicas del viaje al espacio profundo son también grandes. Los días libres son poco frecuentes y se encuentra la presión constante e innegable de ser los embajadores de la humanidad en el cosmos.

Representamos a la buena gente de la Tierra”, concluye Gifford. “Como no podéis venir todos, nosotros hemos venido por vosotros”. 


Si quieres saber más sobre cómo sería la vida en Marte, no te pierdas la nueva serie y superproducción de National Geographic Channel, MARTE, que se estrenará en noviembre. 


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