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Esta escultura muestra la posible apariencia del “hobbit”, un diminuto antecesor humano encontrado en Indonesia

Esta escultura muestra la posible apariencia del “hobbit”, un diminuto antecesor humano encontrado en Indonesia

Fotografía por B Christopher, Alamy

Durante la última década se ha ido perfilando la posibilidad de la existencia de un diminuto predecesor de los humanos dentro de nuestra historia evolutiva. Esta misteriosa criatura, del tamaño de un niño de dos años, ha generado un intenso debate sobre sus orígenes e incluso sobre su clasificación como una especie única.

Pero ahora, el hallazgo de restos de dientes y huesos de mandíbula en la isla de Flores (Indonesia) podría desentrañar el misterio detrás de estos "hobbits", también conocidos como Homo floresiensis.

Estos fósiles, con una antigüedad de aproximadamente 700.000 años, se han encontrado en el exterior de la cueva de Liang Bua, un yacimiento de Flores en el que ya se habían hallado fósiles pertenecientes a esta especie en 2003. Estos nuevos restos presentan características que concuerdan con las del Homo floresiensis, –como su pequeño tamaño–  y son la prueba más evidente que tenemos hasta ahora de un potencial ancestro hobbit. 

Para seguir aprendiendo: Descubren a nuestro primer antecesor


“Desde que se encontraron los primeros restos, han circulado dos posibles hipótesis sobre nuestro antepasado”, explica Gerrit van den Bergh, arqueólogo de la Universidad de Wollongong en Australia y colaborador en los trabajos de excavación. 

Una de las teorías afirma que el Homo floresiensis es una especie enana que evolucionó a partir del Homo erectus, otro antiguo pariente humano que vivió en Asia oriental y en ciertos lugares de África hasta hace aproximadamente 143.000 años. Pero otros investigadores sostienen que los hobbits evolucionaron a partir de homínidos anteriores y con un cuerpo todavía más pequeño como el Homo habilis o el Australopithecus

“Este nuevo descubrimiento sugiere que el Homo floresiensis sería una forma enana del Homo erectus de Java, y que un reducido grupo de estos habría quedado aislado en la isla de Flores, evolucionando de forma independiente”, sostiene van den Bergh. 

Los fósiles también han hecho que se debiliten las teorías que afirman que los hobbits fueron una forma de Homo sapiens que padecía una enfermedad, con cabezas y estaturas más pequeñas como resultado de afecciones que impiden el desarrollo –como el síndrome de Down o la microcefalia, el defecto de nacimiento que se vincula a la actual epidemia de virus Zika–.



Un segundo yacimiento

Los arqueólogos encontraron los primeros fósiles de hobbit cuando excavaban en la cueva de Liang Bua en 2003. Este antiguo ancestro del ser humano medía 1,1 metros de alto y pesaba 35 kilos, incluso una vez alcanzada la edad adulta.
 
Los trabajos posteriores llevados a cabo en la cueva revelaron que los hobbit fabricaban herramientas de piedra y que podrían haber tenido vecinos igualmente habilidosos en la isla de Célebes –isla entre el archipiélago de las Molucas y Borneo–.  Pero sin más restos que estudiar, su historia evolutiva ha estado rodeada de misterio. 

El lugar de excavación más reciente, llamado Mata Menge, se encuentra en la cuenca de So’a en el centro de la isla de Flores, a aproximadamente 74 kilómetros al sureste de Liang Bua. 

Desde el año 2010, el equipo ha encontrado miles de útiles hechos de piedra así como fósiles de elefantes pequeños, ratas gigantes, dragones de Komodo y cocodrilos. Cuando expandieron la excavación en 2014, el equipo consiguió por fin desenterrar restos de huesos de homínidos, incluyendo un fragmento de mandíbula, seis dientes y un pequeño fragmento de hueso craneal

“Al principio pensábamos que era una mandíbula joven, porque era diminuta, incluso de menor tamaño que las mandíbulas del Homo floresiensis, explica van den Bergh. “Pero tras realizar un escáner, nos sorprendió observar que las raíces de los dientes estaban totalmente desarrolladas, lo que indicaba que se trataba de un espécimen adulto”.

 
Una antigüedad sorprendente

Cuatro de los dientes procedían del mismo fragmento de mandíbula, pero una inspección más en profundidad reveló que los dos restantes eran dientes de leche, cada uno perteneciente a bebés distintos. El equipo empleó técnicas estadísticas para comparar la mandíbula y los dientes con fósiles correspondientes de otras especies como el Homo habilis, el Homo erectus y el Homo floresiensis original. 

Sus análisis, publicados en la revista Nature, indican que los fósiles hallados en Mata Menge guardan grandes similitudes con los del Homo erectus, a pesar de que son considerablemente más pequeños, y comparten muchas características estructurales con el Homo floresiensis. 

“Los fósiles son muy similares, pero los de Mata Menge son ligeramente más primitivos en comparación con los del Homo floresiensis de Liang Bua”, escribe Yousuke Kaifu, arqueólogo del Museo Nacional de Naturaleza y Ciencia en Tokio, Japón, y autor principal del estudio.

Para poder determinar la edad de los fósiles, otro equipo de investigación tomó muestras de las capas sedimentarias que rodeaban el yacimiento y utilizaron un método de datación extremadamente preciso llamado datación argón-argón, que mide la desintegración del isótopo radioactivo de argón a través del tiempo. También aislaron un fragmento dental y utilizaron una combinación de métodos de datación basados en la desintegración del uranio. 

Sus resultados, también publicados hoy en Nature, demuestran que estos fósiles tienen una antigüedad de aproximadamente 700.000 años, lo que les convierte en los homínidos más antiguos encontrados en la isla. 

“Yo ya me esperaba este resultado, pero me quedé muy sorprendido la primera vez que vi los fósiles y me di cuenta del hecho de que este pequeño pueblo caminaba a sus anchas por la isla hace solo 700.000 años, cuando los grandes Homo erectus habitaban ya algunas partes de Asia continental”, expone Kaifu. 



Huesos ancestrales

A pesar de que los arqueólogos todavía no están seguros de que los restos de este homínido más antiguo pertenezcan a la misma especie que el Homo floresiensis, el análisis sugiere que los habitantes de Mata Menge fueron los posibles ancestros de los hobbit. Esta categorización se sostiene gracias a las herramientas de piedra halladas en Mata Menge, que guardan un parecido sorprendente con las encontradas en el yacimiento de Liang Bua

Los autores señalan que otros útiles de piedra encontrados en Flores datan de hace aproximadamente 1 millón de años, la misma época en la que el Homo erectus habitaba en los alrededores de Java. 

Si se combinan todas las pruebas, se puede comenzar a observar una cronología en la que el Homo erectus se habría establecido en Flores para posteriormente reducirse al tamaño del hobbit de Mata Menge y Liang Bua. 

“Considero que han proporcionado pruebas excepcionales para explicar por qué los fósiles poseen algunas características que sugieren que se trata del Homo floresiensis, y que el Homo erectus que emigró desde el sureste asiático fue el antecesor más probable”, explica Rick Potts, director del Human Origins Program del Instituto Smithsonian en el Museo Nacional de Historia Natural de Washington D.C.

Algunos escépticos argumentan que 300.000 años es un periodo desproporcionadamente pequeño para que el Homo erectus se hubiera reducido al tamaño de un hobbit. 

Sin embargo, aunque no existe ninguna otra indicación de que hayan ocurrido cambios tan rápidos en otros de nuestros ancestros homínidos, Potts afirma que se han registrado casos de mamíferos que se han empequeñecido muy rápidamente en respuesta a unos recursos limitados o a una falta de depredación en una isla –un proceso que se conoce como enanismo insular–. Por ejemplo, el ciervo rojo de la isla de Jersey mermó hasta alcanzar un sexto de su tamaño original en un periodo de solamente 6.000 años

Mientras las excavaciones continúan en Mata Menge, los arqueólogos esperan encontrar más restos de esqueleto que puedan proporcionar una descripción más precisa de estos parientes humanos, así como otros fósiles más antiguos que puedan ayudar a unir los puntos del desarrollo de esta especie y formar una línea temporal coherente para explicar esta misteriosa rama de nuestro árbol evolutivo

“Para mí, la isla de Flores es como un pequeño laboratorio de la evolución humana, que finalmente nos permitirá entender cómo evoluciona el cuerpo humano en respuesta al estrés medioambiental”, declaró Potts. “Podría llevar años, pero creo que es una oportunidad formidable”.


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