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Hogares de la energía verde.

Hogares de la energía verde.

Fotografía de Bill Haber, Associated Press

Este artículo forma parte de una serie especial dedicada a la investigación sobre energías. Para más información, visite The Great Energy Challenge.

El tejado de la casa de Robert Green tiene dos marcas que no dejan duda de que el edificio es parte del programa de reconstrucción de Nueva Orleáns, un plan que pretende dar un nuevo aire a la ciudad.

Una salida de emergencia lleva a una zona segura del tejado. Es un elemento de la construcción cuya importancia no es necesario explicar a los vecinos de toda la vida de Lower Ninth Ward, como Green, que perdió a su madre y a su nieta de tres años el 29 de agosto de 2005, cuando el huracán Katrina reventó el dique del Canal Industrial provocando una riada que elevó el nivel de las aguas por encima de los seis metros.

Pero el trágico pasado ha dejado ecos que anuncian un futuro esperanzador, en forma de nuevas instalaciones como: 15 paneles solares fotovoltaicos.


La casa de Green es uno de los 50 edificios que hasta el momento se han construido dentro del plan urbanístico Make it Right , auspiciado por el actor Brad Pitt, que pretende incorporar energías renovables y eficiencia a cada elemento de diseño. Otro proyecto parecido, llamado Global Green y patrocinado por el ex-presidente soviético Mijáil Gorbachov, ha construido en el vecindario cinco casas de bajo consumo energético. También la Asociación de Vecinos de Pontchartrain Park , organizada por otro actor, Wendell Pierce, orienta sus esfuerzos a la reconstrucción de casas equipadas con instalaciones de energía solar y geotérmica.

Aprovechando los incentivos que ofrece el estado de Luisiana—que son de los más amplios de los Estados Unidos—estos proyectos pretenden demostrar que estos esfuerzos e inversiones iniciales en energías limpias revertirán en forma de dividendos para la comunidad y los propietarios en los años venideros.

Después de lo malo viene lo bueno

Green se trasladó en julio de 2009 a su nueva casa de 170 metros cuadrados, construida en el marco del programa Make It Right, tras vivir tres años en una caravana de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA), ubicada en el mismo emplazamiento. “El lugar sigue teniendo el mismo aire familiar, de vecindario,” explica Green. Ha pagado 126.000 dólares por la casa, que dispone de paneles solares eléctricos con capacidad de generar hasta tres kilowatios. El edificio también está pensado para reducir la dependencia energética, con electrodomésticos certificados por el programa de ahorro de energía Energy Star y un calentador de agua sin depósito.

Hay muchas otras características de la casa que le gustan a Green, como el revestimiento y la pintura de baja emisión, que hacen más llevaderos sus ataques de asma, buena iluminación y ventilación y “que da sensación de seguridad.” Las casas del programa Make It Right, muchas de ellas con vistas al dique, se han construido sobre cimientos elevados para prevenir futuras inundaciones y están reforzadas con ventanas y marcos capaces de soportar rachas de viento de hasta 250 kilómetros/hora. Además de las trampillas de emergencia del tejado, tienen un sistema de aislamiento que puede cambiarse fácilmente cuando se deforma.

Y, añade Green, no hay que olvidar el ahorro de energía. Según cuenta, este verano se ha dado percatado de que el importe del recibo de la luz se redujo de los más de 300 dólares al mes que pagaba por su antigua casa, construida en 1910 y destruida por el huracán, a 170 dólares mensuales cuando vivía en la caravana del FEMA y a los 125 que paga ahora en su nueva vivienda.

“Cada día noto que respiro mejor,” concluye, “y no cuesta tanto dinero.”

Reconstruir con la vista puesta en reducir costes energéticos

Reducir los futuros costes energéticos ha sido un objetivo primordial de los responsables de la reconstrucción de la ciudad, que son conscientes de que en muchos hogares de rentas bajas, hasta el 50 por ciento del sueldo neto se destina a pagar las facturas de los servicios básicos. Se trata de un factor muy a tener en cuenta en el barrio de Lower Ninth Ward, donde la renta media no superaba los 28.000 dólares en el año 2000, según el Centro de Datos de la Comunidad Urbana de Nueva Orleans.

La inversión en electrodomésticos de alto coste, los materiales que reducen la pérdida de aire y los costes de capital de la energía solar suelen verse como obstáculos para alcanzar ese objetivo. “Los costes de inversión son el principal problema”, afirma Anisa Baldwin Metzger, coordinadora para Nueva Orleáns de la organización sin ánimo de lucro U.S. Green Building Council. “Pero las edificaciones que respetan el medio ambiente no tienen por qué ser más caras. Las asociaciones vecinales de Nueva Orleáns han encontrado la fórmula para construirlas sin tener que pagar más”.

(Relacionado: "Solar Power Brings Light to Quake-Darkened Haiti")

En 2008, NOLA 100, un proyecto respaldado por el programa Clinton Climate Initiative, reconstruyó en 100 días 42 casas, equipándolas con instalaciones de bajo consumo energético. Los responsables del proyecto fueron capaces de encontrar medios de racionalizar los gastos de construcción de las viviendas, reduciendo en muchos casos los gastos a la mitad. Y el ahorro es energía fue igualmente significativos. Se calcula que las 100 viviendas construidas por NOLA permiten a sus vecinos recortar a la mitad el importe de sus facturas de agua, gas y electricidad. Asimismo, se estima que las viviendas de Global Green son entre un 70 y un 90 por ciento más eficientes, y un 70 por ciento las de Make It Right .

Luisiana incentiva el uso de la energía solar

Los esfuerzos por hacer más asequible la energía solar reciben el espaldarazo del gobierno del estado. El senador demócrata por Luisiana Nick Gautreaux, a quien ya se conoce como “el padre de la industria de la energía solar en Luisiana,” fue elegido como representante del distrito de Lafayette—en “el corazón de la tierra cajún”, como dice en su página web—uno de los más afectados por los huracanes de 2005. Además de en el corazón de la tierra cajún, el distrito de Lafayette se halla al oeste de la estela de destrucción que dejó el huracán Katrina, y por ello muchas de sus víctimas se refugiaron allí. Pero no pasó ni un mes antes de que el huracán Rita se cebara en el mismo Lafayette.

Gautreaux se hizo famoso en el estado por sus esfuerzos por organizar una “armada ciudadana” de 500 embarcaciones que ayudó en las labores de rescate de personas atrapadas por las inundaciones provocadas por el Katrina. Pero para las personas que están participando en la reconstrucción de la ciudad tras el huracán, su logro más reseñable es haber impulsado y conseguido que se aprobara un crédito fiscal para las energías renovables. La ley que lo autorizaba entró en vigor a principios de 2008. En virtud de ella, el estado de Luisiana concede ayudas fiscales del 50 por ciento del coste de instalación—hasta un máximo de 25.000 dólares— a casas y apartamentos que instalen generadores eólicos, sistemas de energía solar y calentadores de agua solares. Añadiendo esta ayuda al crédito fiscal federal del 30 por ciento, los residentes en Luisiana pueden obtener un subsidio público de hasta el 80 por ciento del coste de un sistema de energía renovable.

No obstante, Gautreaux no es ni mucho menos el típico ecologista: su distrito electoral alberga cientos de empresas petroleras y de gas y se ha declarado partidario de que se suspenda la moratoria para realizar prospecciones petrolíferas en el Golfo de México. Pero a la vez también se declara seguidor de uno de sus maestros en la escuela, un constructor local que trató de incorporar la energía solar a una de sus urbanizaciones y le hizo ver la necesidad de que se ampliaran las ayudas públicas a las energías renovables. “Me preguntaba, ¿por qué quedarnos en líderes del sector de los combustibles fósiles? ¿Por qué no hacernos líderes también en el sector de energías alternativas“, ha comentado.

Antes de que Luisiana adoptara la concesión de incentivos a las energías renovables, no había más de tres empresas en el estado que se dedicaran a la instalación de sistemas de energía solar. Hoy hay más de 110, según confirma Stephen Shelton, socio fundador y director de Louisiana CleanTech Network, una organización sin ánimo de lucro que fomenta esta clase de negocios.

“En 2007 no teníamos una industria de la energía solar, pese a la necesidad de reconstruir el estado y hacerlo de un modo distinto”, añade. “Ahora es un sector en plena expansión”. Shelton cree que se han instalado más de mil sistemas de placas solares en Nueva Orleáns desde que se puso en marcha la iniciativa de los créditos fiscales.

Él achaca este rápido crecimiento del sector de la energía solar en la región a tres circunstancias, sin relación entre sí, que se dieron en 2007. En primer lugar, Gautreaux puso en marcha la aprobación de la ley de ayudas fiscales a la energía solar. En segundo lugar, el Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE) eligió a Nueva Orleáns como una de las 25 Ciudades Solares del país, lo que supuso la inyección de casi cinco millones de dólares en ayudas federales para promover la integración de la energía solar en comunidades de todo el estado. Y, por último, el DOE eligió también a la facultad de Lafayette de la Universidad de Luisiana para participar en el Decatlón Solar, un concurso de alto nivel que premia proyectos innovadores.

“La energía solar es el futuro”

Los daños provocados por los huracanes Katrina y Rita supusieron “un factor determinante” que preparó el terreno para llevar a cabo un proceso de reconstrucción en el que tuvieran cabida la energía solar y otras energías renovables, señala Shelton.

Y añade: “la devastación que sufrió Nueva Orleáns hizo que la cuestión del calentamiento global pasara a un primer plano y que la opinión pública tomara conciencia de ello". Pese a que la relación entre las emisiones de gases que provocan el efecto invernadero y los violentos huracanes de 2005 sigue siendo objeto de debate, la catástrofe sirvió para que se centraran los esfuerzos en reducir la dependencia de los combustibles fósiles. En cualquier caso, Shelton opina que la necesidad de reconstruir la ciudad desde los cimientos también supuso una oportunidad para que la comunidad apostara por un cambio.

“Desde que comenzó la reconstrucción, Nueva Orleáns reaccionó inmediatamente y se propuso ser la futura capital del urbanismo ecológico". “Nick [Gautreaux] era perfectamente consciente de hasta qué punto la ciudad había quedado afectada por los huracanes y de que era necesario reconstruirla con la vista puesta en el futuro, y el futuro pasa por la energía solar”.

“Había que volver a levantar Nueva Orleáns con la idea de sostenibilidad por delante", continúa Shelton, "y, en este sentido, los sistemas auxiliares de energía solar y baterías son una buena solución para suministrar electricidad tras un desastre natural”.

Y esta realidad ha servido para crear un nuevo sector de actividad, como atestigua Tucker Crawford, fundador de la empresa South Coast Solar, que ha aumentado su plantilla de los tres empleados con los que contaba en 2007 a los 39 que tiene en la actualidad. Tucker sostiene que Luisiana puede asumir los costes del paso a las energías renovables, ya que según sus cálculos, la reducción en las facturas de electricidad, gas y agua permitirá recuperar en siete años el coste de la instalación de un sistema eléctrico basado en la energía solar, y en dos o tres años el de instalación de un sistema de agua caliente. “Tenemos una oportunidad única de reconstruir la ciudad de un modo más sostenible que cualquier otra ciudad del mundo”, explica.

Y ello ha sido una experiencia formativa para propietarios como Robert Green, que lleva 42 años siendo vecino de Lower Ninth Ward. Pese a ser agente inmobiliario, Green reconoce que no sabía nada sobre diseño urbanístico sostenible ni sobre cuestiones medioambientales hasta que tuvo la oportunidad de comprar una casa del programa Make It Right. Ahora, en cambio, quiere añadir a su casa ocho paneles solares más para poder desconectarse totalmente de la red eléctrica.

“Pienso en mis hijos y en mis nietos”, dice. “Si podemos librarnos (de los combustibles fósiles) viviremos más seguros y la Tierra vivirá más tiempo.”

Para más información sobre la conservación del agua en las nuevas comunidades ecológicas de Nueva Orleáns, vea "Post-Katrina Green Homeowners Barred From Recycling Water."

Para hacerse una idea de los esfuerzos por reconstruir Nueva Orleáns a partir de criterios ecológicos, lea el reportaje de National Geographic News  "Five Years After Katrina, Green Homes in Low-Income Neighborhoods Just Starting to Sprout."

Y si desea ver fotografías sobre el tema, visite "Hurricane Katrina Pictures: Then & Now, Ruin & Rebirth."

Reportaje elaborado con la colaboración de Tasha Eichenseher desde Nueva Orleáns.

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