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¿Es el calentamiento global el responsable de la falta de agua en la zona oeste de Estados Unidos?

¿Es el calentamiento global el responsable de la falta de agua en la zona oeste de Estados Unidos?

Fotografía cortesía de Greg Pederson, Science

Un nuevo estudio del gobierno sugiere que gran parte del suministro de agua de esta zona se ve amenazada a medida que las altas temperaturas derriten al año cada vez más cantidad de nieve de la que provocan las precipitaciones.


Durante la primavera, la nieve y el hielo de las Montañas Rocosas llenan hasta el 80 por ciento de las cuencas de los rios Columbia, Missouri y Colorado.


Estas tres cuencas constituyen el suministro principal de agua de cerca de 70 millones de personas en un área afectada por la sequía que incluye Denver, Las Vegas, Los Ángeles y Salt Lake City.


El nuevo estudio, realizado por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) confirma el origen de las sequías: el manto de nieve ha disminuido durante las últimas décadas.


Es más, el 60 por ciento de esta disminución es debido al calentamiento provocado por los gases de efecto invernadero, según los investigadores.




La clave: los anillos de los árboles
Los científicos del Servicio Geológico de Estados Unidos estudiaron los anillos de los troncos de los árboles de cien o más años de antigüedad y señalaron que los anillos más estrechos confirman años de lento crecimiento y escasez de agua.


Debido a la abundancia de anillos estrechos en los árboles más recientes, el investigador que dirigió el estudio, Gregory Pederson, ecologista del Northern Rocky Mountain Science Center  de Bozeman (Montana), afirmó que «los últimos 20 y 30 años fueron más intensos que los últimos 800» en cuanto a pérdida de nieve.


«Este estudio confirma investigaciones anteriores que afirmaban que el calor provocado por el hombre ha tenido un fuerte impacto en las reservas de nieve desde 1980».


Según Pederson, la disminución de la reserva de nieve no se debe únicamente a la temperatura natural y a los ciclos de precipitaciones.


Otro estudio que observó anillos similares en los árboles describió los siglos XIV y XV como periodos de temperaturas más altas de lo normal en el Oeste. La temperatura bajó más tarde, pero ahora, comenta Pederson, «no podemos esperar que esto vuelva a ocurrir». «Es un grave problema en la zona Occidental», añadió.


«Probablemente el periodo posterior a 1980 fue el punto de inflexión, lo que quiere decir que cuando lleguemos a los veranos secos y cálidos habrá menos agua en reserva».


¿Tendencia a la pérdida de agua?


El cambio climático y las sequías no son nada nuevo para los gestores de agua de la zona oeste.


Por ejemplo, Denver Water, el organismo público que suministra agua a 1,3 millones de habitantes de Colorado, basa en parte su planificación en los análisis de cambio climático de la Oficina de Reclamaciones de Estados Unidos. En el caso en el que la temperatura media anual del área de Denver aumentara 15ºC, en 2050 la región habría perdido el 20 por ciento de su suministro de agua.


Marc Waage, director de planificación de recursos acuíferos de Denver Water, afirma que el organismo se está preparando para gestionar las consecuencias.


«No podemos prepararnos para la peor de las posibilidades, se trata de mantener las opciones para actuar cuando veamos un cambio en esa dirección».


Aunque en sus investigaciones Waage y sus compañeros no han identificado la disminución de las reservas de agua, se enfrentan al hecho de que la nieve se está derritiendo antes.


Comparado con la tendencia a la disminución de las reservas de nieve, «el hecho de que se derrita antes no es una preocupación tan importante, porque sabemos cómo gestionar el deshielo», añadió.


No hay mal que por bien no venga
Los datos del Servicio Geológico de Estados Unidos podrían «impulsar la inversión en métodos de adaptación al clima seco», comentó Waage.


Estas inversiones a mayor escala y más costosas incluyen:


•    Instalaciones de reciclaje para las llamadas aguas grises o usadas de los lavabos y duchas.


•    Creación de xeriscapes (paisaje que no requiere riegos suplementarios).


•    Reacondicionamiento de los hogares con instalaciones eficientes.


•    Adquisición de más derechos de agua de los agricultores (la agricultura disfruta de más del 70 por ciento del uso de agua de la región).


«El tamaño es más importante», afirma Waage, poniendo de relieve lo grave que sería la reducción del total de suministro de agua frente a un deshielo temprano.


«Es más fácil adaptarse al cambio de patrón que enfrentarse a la pérdida del recurso».


El estudio del Servicio Geológico de Estados Unidos fue publicado en el número del 9 de junio de la revista online Science Express.

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