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Hallada la última tumba desaparecida de esta rica dinastía egipcia
El Valle de los Reyes de Egipto forma parte de una enorme necrópolis junto al Nilo que incluye el Templo Mortuorio de Hatshepsut, esposa y hermanastra de Tutmosis II. La tumba del rey también se descubrió en esta necrópolis, a un kilómetro y medio al oeste del Valle de los Reyes.
Hacía muchos años que no sucedía algo así. Un grupo de arqueólogos acaba de acceder a la tumba de un antiguo faraón egipcio y se han encontrado con jeroglíficos distintivos en las paredes, así como restos de un descolorido mural celestial en el techo pintado hace miles de años.
El anuncio lo realizó la semana pasada el Ministerio de Turismo y Antigüedades egipcio, que aseguró que un equipo conjunto de arqueólogos británicos y egipcios había descubierto el nuevo hallazgo que podría cambiar la comprensión moderna del antiguo reino en un momento crítico del siglo XV a.C. El hallazgo también pone de relieve cómo ha cambiado la egiptología desde sus orígenes en el siglo XIX y principios del XX, cuando el mundo occidental bullía de noticias de descubrimientos de los tesoros de esta civilización tan antigua.
¿Cómo se descubrió la tumba?
El nuevo hallazgo no es, como algunos han sugerido, la primera tumba real descubierta en Egipto desde la de Tutankamón en 1922 (las tumbas de tres faraones que vivieron hace unos 3000 años fueron descubiertas en 1939 y 1940 entre las ruinas de la antigua ciudad de Tanis, en el delta del Nilo, y en 2014 se encontraron cuatro pequeñas tumbas reales de la poco conocida dinastía de Abydos).
Pero es la primera desde el hallazgo de Tutankamón que se ha encontrado cerca del Valle de los Reyes, un antiguo cementerio real a pocos kilómetros al oeste de la moderna Luxor, en el sur de Egipto, donde muchos faraones poderosos y sus familias fueron enterrados en tumbas excavadas en los acantilados del desierto. El Valle de los Reyes formaba parte de una vasta “necrópolis” o “ciudad de los muertos” junto al Nilo y la antigua ciudad de Tebas, capital de Egipto en distintas épocas y centro de culto al dios Amón.
Los arqueólogos descubrieron por primera vez la entrada y el pasadizo de la tumba en octubre de 2022, durante las exploraciones de otra tumba excavada en el acantilado sobre ella. El pasadizo conducía a la propia tumba. Al principio, los investigadores pensaron que pertenecía a una reina o a un miembro menor de la realeza.
Pero el arqueólogo de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) Piers Litherland, que dirigió la excavación, señala dos características que confirman que se trataba de la tumba de un faraón: paredes decoradas con fragmentos jeroglíficos de un texto funerario real conocido como el “Amduat”, y fragmentos de yeso de un techo azul pintado con estrellas amarillas, una representación del cielo nocturno. Por último, las inscripciones en fragmentos de “vasos de pato” de alabastro (pequeños tarros de piedra o cerámica con forma de pato que los antiguos egipcios utilizaban para guardar cosméticos, perfumes y ungüentos) identificaron al faraón como Tutmosis II.
¿Quién fue el faraón Tutmosis II?
Poco se sabe de Tutmosis II, que reinó como faraón desde 1493 a.C. hasta 1479 aproximadamente (más de 100 años antes de que viviera Tutankamón, pero parte de la misma XVIII Dinastía de reyes egipcios). Su rica colección de ajuares funerarios, que podría ser igual a la de Tutankamon, fue retirada de la tumba hace miles de años, probablemente cuando los sacerdotes trasladaron y volvieron a enterrar la momia del rey para protegerla de las inundaciones unos 500 años después de su muerte, afirma Litherland.
La momia reenterrada y las de otros faraones (los reentierros reales eran relativamente comunes) fueron descubiertas cerca de Tebas en el siglo XIX, y los escáneres médicos de su momia realizados hace unos años sugirieron que Tutmosis II pudo haber muerto de un fallo cardíaco. Pero nunca se había encontrado la tumba original de Tutmosis II, aunque los egiptólogos sabían que debió de tener una. “Es la última tumba perdida de los reyes de la XVIII Dinastía”, afirma Litherland.
La tumba recién descubierta se encuentra a poco más de un kilómetro y medio al oeste del Valle de los Reyes y “llena un vacío” en la comprensión arqueológica de la antigua necrópolis; también sugiere que la misma zona puede albergar las tumbas originales de otros faraones, como Tutmosis I y su predecesor Amenhotep I, dice Litherland.
¿Qué tipo de gobernante fue Tutmosis II?
Tutmosis II reinó a la sombra de su padre Tutmosis I, un poderoso faraón que ayudó a establecer el Nuevo Reino del antiguo Egipto tras un periodo de crisis e inestabilidad. Los registros indican que Tutmosis II dirigió exitosas campañas militares que consolidaron las conquistas de su padre en Nubia y Siria.
Algunos sostienen que Tutmosis II es el faraón anónimo del Libro del Éxodo que intentó perseguir a Moisés y a los israelitas a través del Mar Rojo. Pero no hay pruebas de que los hechos bíblicos ocurrieran y, en cualquier caso, el relato se ajusta más a un faraón posterior como Merneptah o su padre Ramsés II, afirma Nicholas Brown, egiptólogo de la Universidad de Yale.
Puede que Tutmosis II sea más famoso por ser el marido (y medio hermano) de la poderosa reina egipcia Hatshepsut, que gobernó como faraón durante más de 20 años tras su muerte y pudo haber presidido su funeral. Su hijo, Tutmosis III, nacido de una esposa real diferente, también fue conocido como Tutmosis el Grande, y gobernó al principio como co-gobernante con su tía y madrastra Hatshepsut, pero más tarde se convirtió en un importante rey por derecho propio.
Los expertos en el antiguo Egipto están encantados: “Siempre es emocionante conocer nuevos descubrimientos en el Valle de los Reyes”, afirma Peter Der Manuelian, egiptólogo de la Universidad de Harvard: “Esta tumba aportará sin duda más pruebas para reconstruir la dinámica histórica en torno a la familia real en esta época”.
(Relacionado: Así era la primera funeraria del Antiguo Egipto descubierta completamente intacta)
Por qué son tan raros los descubrimientos de tumbas reales egipcias en la actualidad
Muchas tumbas reales egipcias fueron saqueadas por los tesoros que contenían, razón por la cual algunos faraones fueron enterrados de nuevo en otros lugares; y las espeluznantes maldiciones inscritas en algunas tumbas egipcias no parecen haber disuadido a los ladrones de tumbas posteriores. En la época de la XVIII Dinastía, los egipcios ricos llevaban miles de años enterrados con valiosos ajuares funerarios y “creo que la gente se había dado cuenta de que esas maldiciones no hacían daño”, afirma la egiptóloga Betsy Bryan, profesora emérita de la Universidad Johns Hopkins.
Pero Litherland no cree que esta tumba real en concreto fuera saqueada. “Los signos de robo son inequívocos”, afirma. Los saqueadores desenvolvieron momias en busca de amuletos, dejaron vendas por el camino y rompieron estatuillas “shabti”. Pero la tumba recién descubierta de Tutmosis II no contiene tales signos. En su lugar, Litherland cree que el ajuar funerario se volvió a enterrar en una “segunda tumba” cerca de la primera cuando los sacerdotes trasladaron la momia del rey a un lugar diferente, más cerca de Tebas. Y cree saber dónde yacen ahora estos antiguos tesoros, aunque el lugar aún no ha sido excavado. Por ahora, la investigación sobre la tumba de Tutmosis II continuará.
La evolución de la egiptología
El nuevo descubrimiento muestra cómo ha cambiado la egiptología desde sus el comienzo de la “egiptomanía” del siglo XIX. En sus inicios, los arqueólogos parecían descubrir una nueva tumba de faraón casi cada semana, pero en las últimas décadas el número de hallazgos ha descendido considerablemente. En su lugar, muchos arqueólogos se centran ahora en la vida de los antiguos egipcios corrientes, mientras que la tumba recién descubierta demuestra que “aún quedan muchas cosas maravillosas por descubrir en Egipto, incluso después de casi 200 años de excavaciones y exploraciones”, afirma Brown.
Además de estudiar las momias de egipcios que no pertenecían a la realeza, las nuevas técnicas científicas (como la tomografía de rayos X y el análisis del ADN antiguo) pueden aplicarse ahora a momias y objetos egipcios ya descubiertos, a veces con resultados sorprendentes. “El hecho de que podamos, por ejemplo, desenvolver virtualmente una momia y conocer la vida de esa persona, su salud, la edad a la que murió... es asombroso”, afirma Brown.
Estas técnicas ya se han aplicado a objetos de la tumba de Tutmosis II; los resultados revelan que un bastón con el nombre del faraón estaba hecho de madera negra africana (Dabergia melanoxylon), también conocida como “ébano del faraón”, una lujosa madera importada del lejano sur y utilizada en el antiguo Egipto para fabricar objetos de alto estatus. “El descubrimiento de estos artefactos arroja más luz sobre la artesanía y las redes comerciales de este periodo clave de la historia del antiguo Egipto”, afirma Brown.
Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.
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